Esta es una escena que puede parecer familiar a muchos empresarios, emprendedores o incluso especialistas en mercadeo quienes se encuentran utilizando las herramientas del inbound marketing para hacer crecer sus ventas.
Escena común, con la que nos identificaremos: seguramente ya creaste un blog, tienes todos tus perfiles sociales activos e impecables, invertiste en el software más correcto e incluso, quizás, ya publicaste un par de e-books. Al principio era una luna de miel, el tráfico estaba creciendo como la espuma, lo mismo que tus seguidores en redes sociales, las interacciones eran divinas… pero (esta palabrita aparece para arruinar la fiesta), las cosas dejaron de crecer después de un tiempo. Todo se estancó. Sí, como cuando estás en una dieta maravillosa y comienzas a perder peso hasta que… Tú ya sabes la historia.
Ahora en nuestra cabeza sólo hay espacio para una pregunta: ¿QUÉ PASÓ?
Lo que pasa es que muchos cometemos el mismo error: pensamos que el Inbound Marketing es suficiente. Es como la dieta, es buena, pero hace falta el cardio, beber agua, los multi-vitamínicos y uno que otro truquito estético de belleza. Esto se trata de hace un boy-band más que de lanzarse a solista.
- Reduce tu objetivo: para que puedas conectar con posibles compradores y llevarlos hacia el camino glorioso de la compra, necesitas dejar de ver una audiencia demasiado general y enfocarte en segmentación detallada que aleje todo lo que no necesitamos. Producir contenido de calidad y dirigido a una audiencia extra-súper-mega-dúper detallada. Mujeres de 30 años, solteras, con hijos, que hablen inglés y vivan en ciudades caóticas se ve mejor que simplemente «mujeres solteras».
- Deja de hacerte tanta promoción: muchas personas no saben que existes y además no saben que pueden buscarte. Entonces eres una especie de «nada». Por ejemplo, si te enfocas en crear contenido en torno a tu producto (solución) quizás aquellos que se enfocan en buscar personas con problemas similares a los de ellos, no te encuentren. Enfoca tu contenido en los problemas de tus prospectos y no en las soluciones que brindas. Deja de hacerte tanta promoción.
- «Hay demasiado ruido»: la competencia en internet es DURA. Esto no es un secreto. Tus tweets parecerán un leve susurro olvidado entre la gran marea de información con la que compiten por algo de atención. Para poder sobrevivir al ruido debes gritar más duro y además, gritar algo diferente. Logra captar la atención de todos.
- Intenta llegar a los tomadores de decisiones: muchas veces tus leads no llevarán al comprador final, el que finalmente toma la decisión. Si no calificas tus leads y los llevas a un proceso de maduración y análisis, estarás perdiendo tu tiempo y tus esfuerzos.


